Hasta ahora el clima continental se había comportado de manera muy benévola conmigo. La suavidad de las temperaturas, mantenidas gracias al MARE NOSTRUM, me habían hecho pensar que el invierno no era para tanto. Hoy al pisar la calle me encontré, con un grado bajo cero. No estoy acostumbrado a convivir con estas temperaturas en ropa de calle y mi primer pensamiento fue el de comprar, urgentemente, unas orejeras.
Evoco con añoranza el recuerdo de ciertas islas tropicales en las que el clima y las gentes hacen sentir una calidez que surge del corazón.
Saludos del capitán.
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Esta entrada la publiqué desde mi android. Me encanta este teléfono!!!.
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